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Papel encerado
papel aluminio
papel adhesivo
pieza de teléfono móvil
galleta de mantequilla
50cm x 70cm
Empacada al vacío, edición de 80

Lugar sugerido: Donde sueles dejar puesto tu teléfono. 

Una pantalla es una superficie plana y lisa en la que se forma una imagen, todas las imágenes.  Una superficie que puede contener todo lo necesario para hacernos a una idea de la persona  a quién pertenece: recuerdos, secretos, nombres, direcciones, guerras o recetas. La intimidad de una alcoba en el bolsillo. 


Es invasivo entrar al teléfono de otro sin ser autorizado, entre el vidrio en la pantalla y el tacto, el toque constante con la punta de los dedos, se crea un tipo particular de intimidad. 


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bombon oficina de cosas





𝟭𝟭𝟭𝟭 es una publicación que hace parte de EL ATREVIMIENTO QUE LLAMO MIO, 
un proyecto curatorial de bombon oficina de cosas



Cuando tomo algo entre mis manos digo mío 
Cuando un niño quiere algo le apunta con su dedo índice, dice mío
Escribo a puño mi nombre en un papel,  esto es mío.


¿Puedo llamar algo mío sin que sea una propiedad?
¿Puedo llamar algo propio sin arrebatárselo al mundo?



Decir mío, es fundirme con la cosa, es decir:  Esto habla de mí, es marcar una relación de intimidad con eso que llamo mío. Declaro esto me pertenece cuando lo que debería decir es: yo pertenezco a esto pues le ofrezco mis cuidados y me defino en relación a ello. Lo mío delimita mis contornos, me permite nombrar y ubicar, marcar las coordenadas de mi experiencia, evidenciar el paso de un tiempo. Lo toco, lo nombro, lo veo, a veces me duele: me posee, demarca el sistema de cosas que reconozco y recorro, al que regreso con gusto, con facilidad.


Sé que nada es realmente mío, nada existe únicamente para mi o para ser poseído y al mismo tiempo cada cosa es mía y esa cosa es posible porque han existido todas las otras cosas que han sido también de otros: Lo nuestro, lo mutuo, lo común, lo que otros también pueden 
llamar suyo.


Nombramos nuestras algunas cosas que compartimos y que no tienen cuerpo o que son invisibles. Cosas que no podemos poseer porque pertenecen igualmente a otros: un idioma, una memoria en común, este presente, una receta o el aire que inhalamos, que es el mismo que se vuelve palabras, gritos y gemidos en bocas ajenas. 



El atrevimiento de lo que llamo mío comenta los usos del tiempo, los ciclos y las repeticiones infinitas en los espacios que pensamos más propios, aquellos que llamamos nuestros.  Esta exhibición, contenida en este paquete, se comporta como una interrupción al bucle de su cotidianidad, una irrupción de un sistema de objetos y situaciones (exhibición) dentro de otro sistema de objetos y situaciones (su casa), que quiere suspender la continuidad del ciclo de ambos sistemas, modificándose mutuamente  por un tiempo hasta volverse parte el uno del otro.


Invitamos a  cinco artistas: Daniela Hoyos (Medellín), Simón Ramirez (Medellín/Nueva York), Juan Pablo Gaviria Bedoya (Bogotá/Cali/Berlín), Andrea Ganuza (Pamplona) y Natalia Perez (Medellín), a pensar en aquello que llaman suyo, lo que nombran hogar y su propia cotidianidad, para elaborar piezas que pudieran ser exhibidas en casas, obras seriadas para que puedan ser tanto suyas como nuestras y de otros. 

Las obras en sus manos pueden dejar se ser suyas si así lo quiere, si  las regala, las vende o las tira, pero no podrían dejar de ser de los artistas que son sus autores, son suyas, son nuestras. Para que las piezas se hagan parte de lo suyo es necesario que usted las disponga y despliegue al interior de su hogar, dándole a las obras el  lugar para estar con usted.